¿LAS VERDADERAS MENTIRAS?

Este hombre se llama Miguel Ángel Carcelén Gandía: ex sacerdote que dejó la iglesia al darse cuenta que ésta poco tenía que ver con el amor que predicaba Jesús y mucho con la avaricia del dinero… si se hiciera un balance económico de las cuentas de la iglesia, de sus acciones, de su filosofía …¿Quién sería su Dios? ¿Satanás?

Miguel Ángel Carcelén Gandía ha ganado más de 200 premios literarios (relatos, novela negra, etc). Y, siempre, el dinero que gana con ellos lo destina a causas solidarias. Miguel Ángel Carcelén es un hombre que por no haber cerrado los ojos, por no haberse querido acomodar dentro de una Iglesia sin sentido, no ha recibido más que palos: el último, que Hacienda no entienda qué es una editorial solidaria y trate de evitar que Acuman (una editorial solidaria) deje de cuidar niños sin hogar ¿Cómo Hacienda o un hombre de negocios puede entender a Miguel Ángel Carcelén? Miguel, para los egoístas, para los que se masturban pensando en dinero, es un extraterrestre.
-Tiene que ser un timo –se dicen- Un hombre así no puede existir –se disculpan, se mienten, para no verse en el espejo convertidos en lo que les convierte las acciones de Miguel Ángel: en desgraciados con el corazón podrido.
La iglesia ¡Menudo timo! ¿Quieres saber por qué se ponen tan nerviosos cuando el Estado les retira dinero? ¿Quieres ver el interior de la iglesia en España? Miguel Ángel Carcelén ha estado dentro: y ha salido vomitando, escribiendo “Las Verdaderas Mentiras”. La editorial “Nuevo Rumbo” vendió 1.500 ejemplares en dos semanas pero los ultras religiosos (que sólo piensan en el dinero, las personas que denuncia en él con nombres y apellidos y que siguen haciendo de las suyas en la actualidad) consiguieron que la editorial no se atreviera hacer una segunda edición así como que librerías llamadas cristianas se negaran a vender el libro. “Las Verdaderas Mentiras” se puede comprar únicamente por Internet, tras la edición que él mismo hizo. Los beneficios íntegros que se obtengan de su venta sirven para financiar la construcción de un albergue para ancianos y el equipamiento de una casa de acogida para niñas y adolescentes en situación de riesgo en Mariquita-Tolima (Colombia)¿Han denunciado a Miguel Ángel Carcelén por las cosas que cuenta en “Las verdaderas mentiras”? Nadie. Pues todo es verdad. Eso sí, han tratado de taparle la boca, amordazarle. Avergonzados. Pero no han podido.

“Las verdaderas mentiras” es un libro apasionante. No porque esté maravillosamente escrito. Sino porque es un libro que grita vida, que duele sostener con las manos, un libro que no se lee, se escucha. Esta escrito por un cura, a veces, rabioso, humano, con sus fallos, pero un cura que lo único que quiere es ayudar a los necesitados y lo único que encuentra es hipocresía, curas amantes del dinero, curas en prostíbulos, en viajes de fin de semana a Ámsterdam, curas que se gastan 10 millones en arreglar un cuadro de la parroquia y hacen caso omiso a los problemas de la infancia; curas que recogen dinero, entre sus parroquianos, en nombre de “Manos Unidas” pero que se lo gastan en otras cosas, que cierran los ojos ante abusos sexuales, que permiten de todo en los seminarios con tal de seguir recibiendo subvenciones del Estado… Ya sabemos que el mundo está podrido. Lástima que los que hablan en nombre de Dios, también. La iglesia de Dios no está en la iglesia. Sino en el corazón de gente como Miguel Carcelén. Incomprendido, maltratado. Pero, invencible. Miguel Ángel sigue adelante pero no por él: sino por los que no tienen nada y merecen una oportunidad.
Rafael Fernández 
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